Castigos vrs Diálogo

Para escribir este artículo consulté con una psicóloga clínica y máster en educación. Después de una larga conversación llegamos a la  siguiente conclusión. El castigo no modifica la conducta de un niño o joven. El castigo crea miedo, humillación, baja autoestima, sumisión, retraimiento, ansiedad, frustración, inseguridad, resentimiento y hasta violencia. Si lograramos medir en una balanza los pro y contras de los castigos nos daríamos cuenta que producen más aspectos negativos que positivos.

thinkstockphotos78453752.jpg.CROP.promo-xlarge2

Si queremos educar niños seguros, con criterio y con valores debemos enseñarles desde pequeños la importancia de la motivación intrínseca que es lo que nos impulsa a hacer las cosas por el simple hecho que nos hace sentir bien y no por presiones externas como el castigo o la recompensa. Es ahí el detalle, con los castigos los niños dejan de comportarse de tal manera o dejan de hacer algo porque se sienten amenazados. ¿Esto realmente educa?

Al evitar los castigos no quiere decir que lo niños no tendrán estructura y rutina en el hogar. Como adultos debemos proporcionar límites y crear vínculos afectivos con nuestros hijos. La mejor manera de educar a nuestros hijos es siendo ejemplo, negociar con ellos cuando sea necesario, darles responsabilidades y libertad para que experimenten las  consecuencias de un mal comportamiento y así aprender de ellas.

Como adultos debemos aprovecharnos de cada situación para enseñar, explicar y dialogar. Es aquí donde entra en juego el diálogo asertivo donde les brindamos herramientas a nuestros hijos para reflexionar e interiorizar sobre el mal comportamiento y proporcionar alternativas para mejorar. No podemos esperar que un niño logre comprender que algo está mal sin una guía o referencia. El diálogo se debe convertir en una herramienta de intervención. Donde nuestros hijos se sientan amados, escuchados, comprendidos para luego modificar sus conductas de una manera natural, espontánea y progresiva.

padre-e-hijo

Los más grandes inventores de la historia tuvieron que pasar por un proceso de prueba y error. En dicho proceso tuvieron que observar, aplicar variables, crear hipótesis y probar mil veces hasta llegar al resultado final.  Este ejemplo lo podemos trasladar a la educación de nuestros hijos donde tienen que experimentar y equivocarse para lograr aprender. Al castigar al niño por un mal comportamiento lo único que logramos es maquillar el momento o tapar el sol con un dedo pero no hay una verdadera enseñanza. Los castigos son la forma más fácil y errónea que tenemos los padres para esquivarnos del problema. Muchas veces por falta de tiempo o prioridad utilizamos el castigo como medida de crianza. En este momento nos convertimos en dictadores, autoritarios y violamos la dignidad de nuestros hijos. Es más fácil castigar, amenazar e imponernos que dialogar, explicar y llegar a acuerdos. Debemos aceptar a nuestros hijos con sus fortalezas y debilidades. No podemos quemarles etapas. Los niños por naturaleza son curiosos, creativos, imaginativos, expresivos y sobretodo son únicos e irrepetibles, aprenden de manera diferente y en ritmos diferentes.

kids-friendship-696x464

El aprendizaje significativo es aquel que parte de la experiencia y produce un cambio cognitivo. Y más importante aún ,el  aprendizaje que produce una relación basada en el amor, el respeto y la empatía perdurará para toda la vida.

Rossana Morice

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s