Una esperanza Azul.

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Quiero confesarles que me he vuelto amante de la educación especial y una defensora de la educación inclusiva. En mis años como maestra he tenido la oportunidad de trabajar con niños que presentan dificultades en el aprendizaje. Pero fue hasta que llegó a mis manos un niño diagnosticado con autismo que hizo que mi corazón se abriera a un mundo nuevo. No puedo explicarles lo maravilloso que son estos niños y que es más lo que podemos aprender de ellos que lo que ellos necesitan aprender. He sido testigo que el autismo no es ningún limitante cuando se trabaja en equipo los padres, el colegio y los especialistas. Es un esfuerzo mutuo, es arduo trabajo, pero la recompensa es grande.

En honor al día internacional del autismo quiero compartirles lo que hasta hoy ha sido la mejor aventura como educadora.

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El autismo se define como un conjunto de trastornos complejos del desarrollo neurológico, caracterizado por dificultades en las relaciones sociales, alteraciones de la capacidad de comunicación, y patrones de conducta repetitivas. El autismo no es una enfermedad. No se conoce la causa y la cura de este trastorno. Pero si existen terapias tales como ABA, ocupacional y entre otras que ayudan a los niños a desarrollarse. Lo más importante es la aceptación y la inclusión para que estos niños disfruten plenamente del milagro de la vida.

¿La educación inclusiva beneficia únicamente a los niños que presentan alguna condición que les dificulta el aprendizaje? La respuesta es No. La educación inclusiva beneficia a cada uno de nosotros. Nos hace más humanos, más tolerantes, más felices y agradecidos con la vida. He podido presenciar en mis pequeños estudiantes el amor más puro, desinteresado e inocente que se puedan imaginar. En los colegios mucho se habla de la empatía, pero es hasta hoy en día que he podido vivir esa palabra. Poder ser testigo de que el amor y el respeto hacia los demás es lo que lograra derribar la ignorancia y la falta de valores en nuestra sociedad.

Admiro a los padres y madres que enfrentan junto con sus hijos la noticia de un diagnóstico. Un diagnóstico que les cambia la vida. Pero admiro aún más a los padres y madres que no se rinden y buscan hasta por debajo de las piedras los medios necesarios para ayudar a sus hijos a vivir y sobrevivir en un mundo tan insensible.

Siempre que leo libros o artículos sobre el autismo lo único que enmarcan son los síntomas, las desventajas y lo negativo de este trastorno. Quiero mostrarles el otro lado de la moneda: Los niños con autismo además de ser sumamente inteligentes y con una gran capacidad de memorizar son sensibles, cariñosos y honestos. Son guerreros. Son perseverantes y luchadores porque a pesar de que tienen que trabajar el triple en interminables terapias no se rinden. Siguen adelante y triunfan. Cada aprendizaje es una victoria ganada.  Cada obstáculo superado es una esperanza.

El autismo no caracteriza a un niño, no lo etiqueta, lo hace único. El autismo es parte del mundo no un mundo aparte.

-Rossana.

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Mamá Maestra en Revista Amore

Una Mamá Maestra Alegre, creativa y dinámica. Soy sumamente esforzada y con una gran determinación. Todo lo que me propongo lucho hasta alcanzarlo. Detrás de esa mujer fuerte hay un lado sensible y con mucha empatía para los demás, siempre dispuesta ayudar o dar un consejo al que lo necesite. En mis tiempos libres me encanta escribir por lo que cree mi…

a través de Rossana Morice — Revista Amore