Educar con amor y firmeza. (Disciplina Positiva)

“Un niño que se porta mal es un niño desalentado”.

Rudolf Dreikurs

 

El día miércoles 22 de febrero tuvimos capacitación de maestros en el colegio donde trabajo. Nos acompañó la Lic. Adriana Vargas especialista en Disciplina Positiva en el aula. Me pareció muy interesante el tema y es un método que podemos trabajar  con nuestros estudiantes y con nuestros propios hijos. Es un enfoque que no incluye ni el control excesivo ni la permisividad. Se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño habilidades básicas para la vida.

El modelo educativo conocido como “Disciplina Positiva” está basado en la obra de Alfred Adler y Rudolf Dreikurs. Alfred Adler introduce por primera vez los talleres para padres y profesores ya desde 1920. La disciplina positiva nos ayuda a entender el comportamiento de los niños. Nos enseña a los padres y maestros como dirigirnos ante los comportamientos de los niños de forma positiva, afectiva, pero firme a la vez.

Educar de manera positiva se basa en la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatía para disfrutar de las relaciones interpersonales.

Beneficios de la Disciplina Positiva

  1. Ayuda a los niños a tener un sentido de conexión. (Pertenencia y significado).
  2. Es respetuosa y alentadora. (Amable y firme al mismo tiempo).
  3. Es efectiva a largo plazo. (Considera lo que el niño está pensando, sintiendo, aprendiendo y decidiendo acerca de sí mismo y de su mundo y qué hacer en el futuro para sobrevivir o prosperar).
  4. Enseña importantes habilidades sociales y de vida. (Respeto, preocupación por los demás, solución de problemas y cooperación, así como las habilidades para contribuir en su hogar, su escuela o su comunidad).
  5. Invita a los niños a descubrir sus capacidades. (Alienta el uso constructivo del poder personal y la autonomía).

Como padres nos ayuda a tener una mejor relación con nuestros hijos. Una relación basada en el amor y el respeto mutuo. De esta manera los niños sienten una conexión natural que les permite modificar su comportamiento.

Un aspecto fundamental en la disciplina positiva es cambiar la manera en cómo nos dirigimos a los niños por medio de preguntas y no por mandatos autoritarios. Por ejemplo, si un niño debe arreglar su cuarto la manera correcta de dirigirlo sería preguntándole ¿cómo está tu cuarto? ¿Qué podes hacer para que este arreglado? Y no decirle ¡arregla tu cuarto! Esto nos ayuda a darle opciones al niño y que de una manera natural obedezca nuestras instrucciones sin sentirse atacado y frustrado. Es importante destacar que hay niños que se les dificulta seguir instrucciones y es por ellos que debemos de apoyarlos con instrucciones paso a paso y que sobretodo sientan que no están solos y que pueden pedir ayuda.

La comunicación es vital para entablar una buena relación. Debemos enfocarnos en soluciones y no en castigos. Ser firmes y amables significa educar con amor. Es encontrar un balance que permita a los niños sentirse amados y respetados. Les ayuda a enfrentar y resolver problemas y tomar los errores como oportunidades de aprendizaje.

La motivación es básica para poder disciplinar. Invitamos a los niños a descubrir sus capacidades y esto les ayuda a ser más amorosos, sociables y cooperativos. Pero lo más importantes es escucharlos. Que se sientan que los comprendemos y que sabemos lo que sienten.

Y para terminar no olvidemos que somos ejemplo. Nuestros hijos son nuestro reflejo. No les podemos pedir cosas que nosotros no podemos hacer.

Rossana

 

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