Hoy cumplimos un año más de vida.

Hoy Alejandro cumple 7 años y digo que cumplimos un año más de vida porque ese día volví a nacer. Me convertí en lo mejor que alguien puede ser, ¡en mama! Recuerdo cuando lo vi por primera vez y ni parpadeaba de admirar el regalo más grande y perfecto de Dios. No podía creer que ese bebé tan hermoso era mío y que estuvo en mi vientre por 9 meses. Tuve un embarazo algo complicado, además de todo el drama emocional de quedar embarazada antes del matrimonio, me desmayaba en todas partes y me sentía fatal. En esos 9 meses tuve el apoyo incondicional de mis padres, mi familia y el papá de Alejandro, que después de 1 año se convirtió en mi esposo. Nos tomó un año tomar la decisión de casarnos, pero nos dimos cuenta que esa decisión era la mejor, nos estábamos casando porque verdaderamente nos amamos. Y si pudiera retroceder el tiempo, no cambiaría nada. Dios que es perfecto puso al mejor hombre en mi vida y el mejor padre que pudieran tener mis hijos.

El día del parto fue espantoso. Recuerdo cada detalle de esa noche.  Después de luchar por mi vida y tener un parto con preclamsia, ¡ver a mi hijo ha sido el mejor momento de mi vida!!!!

Tenía apenas 20 años y fue cuando en ese momento mi vida empezó a cambiar. Me dediqué a estudiar con muchas más ganas, siempre fui excelente alumna, pero al tener un hijo tan joven te entra una desesperación por salir adelante con mayor intensidad. Cambié de carrera, estaba estudiando Diplomacia y Relaciones Internacionales, me encantaba y era campeona en debates interuniversitarios, pero comencé a trabajar en un colegio y es cuando me di cuenta que ser profesora era mi verdadera vocación.  Así que las cosas siempre pasan por algo y siempre esta Dios enderezando caminos y guiándonos para su plan perfecto. Si no hubiera tenido a mi hijo no sé cómo sería mi vida. Para empezar, no sería profesora porque fue por el que entre a trabajar y luchar todos los días para ser lo que hoy soy.

Alejandro es un niño increíble. Vino a revolucionar las vidas de sus papas. Es el primer nieto de mis padres y es el mimado de la casa. Ama con locura a sus abuelos. Ellos son parte importante en su vida. Es un gran hermano mayor, su hermana Antonella lo ama y admira. Es único, noble, observador y cuando da su opinión nos deja sorprendido con sus producciones. Su nombre lo escogió su papa y es el nombre más bello que existe. Una de las cualidades más lindas que tiene es que ama a Jesús, es su amigo y tiene una virtud asombrosa al orar. Cuando está en problemas o necesita ayuda inmediatamente cierra sus ojos y dice: “Señor Jesús ayúdame por favor”. Esto me llena de felicidad porque tiene a Dios en su corazón y es la mejor enseñanza que le he podido dar. Estoy segura que va a ser un gran hombre de Dios.

Le encanta ir a la casa de sus abuelos, jugar con sus primos, ir a pescar, andar en polaris y cocinar con su papá. Este año para su fiesta de cumpleaños escogió de tema Tarzan. Es su película favorita del momento. Un tema algo complicado para mí, pero como toda mamá hacemos todo para complacer a nuestros hijos. Sabe lo que quiere y no hay forma de hacerlo cambiar de opinión, eso lo heredó de su papá.  Son los hombres más persistentes en este mundo.

También es un niño sensible, inocente, algo distraído pero muy inteligente. Es súper cariñoso y demuestra sus sentimientos con facilidad. Es hablantín hasta por los codos. Sumamente honesto, pero sabe decir las cosas.

Es el amor de mi vida, mi primogénito, mi ilusión, mi príncipe, mi debilidad, ¡mi todo!  En este día especial lo que más deseo es que sea feliz y siga creciendo rodeado de amor. Espero rendir buenas cuentas en el cielo por este angelito amado que Dios me presto para ser su mamá.

Te amo al infinito y más allá… ¡Feliz cumpleaños mi amor!

Mamá.

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Un trabajo de tiempo completo.

Ser padres es sin lugar a duda un trabajo difícil, pero al mismo tiempo gratificante. ¿Pero cómo se aprende a ser buenos padres? Uno va a la universidad aprender sobre tu profesión, pero ¿dónde vas aprender a ser mamá o papá? No existe la guía perfecta, el libro indicado e incluso el mejor ejemplo para ser padres.

¿Será algo de instinto? ¿Algo que se aprende naturalmente? Con este tema tengo mi cabeza llena de preguntas, preguntas que he ido descubriendo en el día a día. No soy una experta del tema, pero puedo decir que voy a cumplir 7 años y 9 meses de ser una mamá perfectamente imperfecta, pero con un corazón lleno de amor para mis hijos. Como es mi personalidad, no puedo dejar de último lo mejor. Por eso empiezo a escribir sobre el amor. El amor es ese sentimiento que no se puede describir. No hay amor más grande que el amor a nuestros hijos. Cuando pienso en cuanto amo a Alejandro y Antonella imagino las estrellas del cielo o los granitos de arena del mar. Mi amor por ellos es infinito. Y así y multiplicado por mil es el amor de Dios para sus hijos.

Pero el amor no basta para ser buenos padres. Es lo primero, claro, pero hay otros factores que se deben tomar en cuenta. Podemos amar a nuestros hijos, pero con esto no quiere decir que ya ganamos el título de padres perfectos.

Para escribir este post le pregunté al mejor juez, mi hijo de 7 años que si era una buena mamá o una mala mamá. Su respuesta me sorprendió. Me dijo: “Eres más o menos”. Tragué gordo y le pregunté: ¿Cómo podría ser una buena mamá? Él me dijo: Que jugaras más conmigo, que viéramos películas juntos, que saliéramos a caminar más seguido, que no me regañaras tanto y que no me grites cuando estas enojada. Yo por supuesto para defenderme le recordé todas las cosas que hacemos juntos y también la razones por las que últimamente no les he dedicado el tiempo que ellos merecen. Él me sonrió y me dijo: Sos bella mamá, ¡te amo! Esto me hizo sentir un poquito mejor, pero me enseña que el tiempo de calidad con los hijos es fundamental para establecer una buena relación. Yo paso bastante tiempo con él, trabajo en su misma escuela, nos vamos juntos, lo voy a traer a su clase, después hacemos tareas juntos, nos regresamos juntos a la casa, vamos de compras, comemos juntos, en fin, tiempo completo. Pero al final del día mi hijo me pide más tiempo. Tiempo exclusivo. Tiempo donde no esté trabajando, donde no este ocupada, donde no este apurada. Y es sorprendente que una mamá que pasa la mayor parte del día enfocada en sus hijos saqué de calificación más o menos.

Analizando las palabras de mi hijo además del tiempo es la manera de educar otra pieza fundamental en este rompecabezas. Muchas veces nos dejamos llevar por el enojo, el cansancio y estallamos. Es normal que nos pase, somos humanos, pero al final lo que logramos es marcar a nuestros hijos de manera negativa. Con gritos y castigos creamos niños inseguros y esto es lo que menos queremos de nuestros hijos. ¿Pero cómo se educa? Buena pregunta. Es aquí cuando también sale a flote mi lado de profesora.

La comunicación y el dialogo, la clave del éxito en las relaciones interpersonales. No es nada nuevo, pero es difícil y complejo de aplicar. Es importante hablar con los hijos. Preguntarles como les fue en el colegio, con quien jugaron, que no les gustó. Incluso también contarles como nos fue a nosotros. Destacarles y aplaudirles lo bueno. Tenemos que construir una buena autoestima y esta se crea con palabras de amor, ánimo , palabras positivas que transformen la vida de nuestros hijos. En la conversación con mi hijo él me dijo: “Mamá yo sé que me regañas para educarme, pero no es necesario que me grites o te enojes”. Las palabras de un niño de 7 años dicen la verdad. Dejemos los gritos y llenémonos de paciencia. Sobretodo demostrémosle nuestro amor con palabras. Que no pase un día sin decirles a nuestros hijos cuanto los queremos. Con nuestras acciones los estamos marcando para el resto de sus vidas.

Nuestros hijos también tienen que tener estructura y rutina en el hogar. Debemos ensenarles con amor buenos modales, hábitos, normas y reglas. Esto les brinda un ambiente de seguridad.  Es importante que les expliquemos todo y les demos razones fundamentadas. ¡Porque yo digo! o ¡Porque soy tu mama y punto!, son argumentos vacíos que no ayudan a nuestros hijos y lo que crea ante ellos es una visión de padres dictadores, intolerantes e insensibles. Debemos ser flexibles y respetarlos. La empatía es otra palabra mágica. Nosotros también fuimos niños y sabemos que es estar en esa posición.parenting

No tengamos miedo de pedir perdón cuando nos equivocamos. Me he equivocado un millón de veces con mis hijos, les he gritado, dicho cosas que no debí decirles, pero al pedirles perdón reconozco que no soy perfecta y les enseño a ser humildes. Con este ejemplo les enseñamos a nuestros hijos a pedir perdón cuando ellos se equivoquen, y comprender que en la vida tenemos segundas oportunidades para ser mejor cada día.

Otro aspecto fundamental en la crianza de los hijos es educar en la autonomía. Con esto me refiero a que cada niño o niña es diferente. Olvidémonos de comparar y aceptemos a nuestros hijos tal y como son. Muchas veces somos demasiados sobreprotectores, pero esto crea más bien dependencia y hacemos a nuestros hijos inútiles. Dejemos que nuestros hijos se equivoquen, que tropiecen, que lloren, que caigan y se levanten porque de los errores se aprenden y ellos algún día crecerán y serán una mejor versión de nosotros mismos.image

Ser padres es complicado, pero es la mejor aventura de la vida…

Rossana.